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Correo de Lectores

19 de octubre de 2009

A pesar de lo que siempre nos empeñamos en sostener, el día de la madre es un día especial.
Con o sin regalo, incluso con o sin hijos o hijas o sin madre viva, las mujeres nos ponemos este día al hombro.
En este 19 de octubre mi corazón late pensando en algunas mujeres más que en otras.
Late, por ejemplo, pensando en la esposa (y en la madre si es que vive) de Abel, el vecino de Versalles que antepuso su coraje al no te metas y le costó nada menos que la vida. En Silvia, la farmacéutica, que aún debe tener en su retina la imagen del vecino intentando ayudarlos. En las madres de todos ellos, los protagonistas conocidos de este capítulo nefasto y anti natural ocurrido hace unos días…
O pensando en la mamá de Sofía, la nena desaparecida de Tierra del Fuego, y en su madre, si es que vive esa abuela…
O en la querida conductora de un programa de televisión, que perdió a su bebé por muerte súbita, cuando estaba paseando con la familia… (y por supuesto en la abuela).
Pero mi corazón late también, y hoy muy fuerte, por la mamá y la abuela del muchacho abatido por la policía, supuesto delincuente, cuyo cuerpo mostraron por pantalla tirado en la vereda…
Por la mamá anónima que busca con desesperación a un hijo o hija, nieta o nieto desaparecido…
Por la mamá anónima que ve morir lentamente a su hijo o hija por desnutrición en cualquier lugar del mundo…
Los casos que mencioné anteriormente son una escasísima muestra de historias que tienen muchas más aristas de las que solemos ver.
En este día, creo que elijo reflexionar acerca del rol social que tenemos que asumir las mamás que aún podemos elegir. Que podemos estar alegres por la bendición de tener sanos y cerca a nuestros seres amados y quizás nos entristecemos por pequeñeces…
Seguramente el amor de todas y cada una de esas mujeres hacia sus madres y sus hijos es el mismo,.. más allá de intentar absurdas mediciones…
Porque en la vida de hoy nos reclutan para obtener la información seleccionada e inclinada hacia ciertos intereses, creo que tenemos que hacer un esfuerzo por comprender el porqué y para qué de las historias.
Tengo mamá, soy mamá, y sé que ser famosa o no, tener un hijo/a bueno/a o no, tener plata o vivir en la miseria, no cambia el instinto natural que la vida nos proporciona, si estamos rodeadas de amor y dignidad.
Besos a las madrazas del mundo.

Marta
www.puertopalabras.blogspot.com

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