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Elecciones Porteñas 2011: Plataforma, caranchos y Tercera Posición.

11 de julio de 2011

Por Aníbal Gotelli
Presidente del Instituto para Pensar Buenos Aires (IpeBA)

  • www.pensandobuenosaires.blogspot.com
    www.actiweb.es/pensandobuenosaires
  • Pasó la primera vuelta de las Elecciones Porteñas 2011.

    Y si para algo nos ha servido esta primera vuelta, ha sido para dejar bien en claro al menos 3 (tres) cosas:

    Primero: Que tal como lo vengo diciendo desde hace casi tres años (ver www.resurgimientobuenosaires.blogspot.com ) hay re recalcular, reorientar y reajustar la Plataforma electoral más hacia lo porteño, con una visión más cotidiana y más local.

    Segundo: Que tal como también lo vengo diciendo hace mucho, la Política porteña está llena de mezquinos, de miopes y de caranchos de bajo vuelo. Basta con ver cómo estaban más preocupados por subrayar la pérdida de Filmus que las pérdidas propias que han sido realmente calamitosas.

    Y en tercer lugar que, también como lo vengo diciendo hace mucho tiempo, el porteño necesita un mensaje claro de Tercera Posición, porque ante la menor inclinación hacia la izquierda, actúa por reacción y termina optando por quien cree que le asegura más orden, más prolijidad, más seguridad y más previsisibilidad, aunque no sea éste el caso de Mauricio Macri.

    El porteño huye tanto de la Izquierda “Neurótica” como de la Izquierda “Caviar”, del Progresismo “Ortodoxo o Dialéctico” y de la Derecha fascista y corporativa.

    Veamos punto por punto tal como yo lo veo:

    PLATAFORMA.
    Es cierto que un 47,1 % del electorado porteño aprobó con su voto la actuación de la UCEP, el desmantelamiento de los hospitales públicos, el cierre de los centros culturales, el espionaje a los ciudadanos, el accionar del Fino Palacios, la destrucción y el abandono de la escuela pública, la construcción indiscriminada de bicisendas, el maltrato a los carecientes, el abandono a los pacientes del Borda, el enrejado de las villas, el uso de las pistolas Tasser, el desmanejo de la Policía Metropolitana, la compra de netbooks a 1000 dólares, los cambios de mano como gran solución al problema del tránsito.

    También es cierto que el 47,1 % del electorado porteño avaló y protegió con su voto a un delincuente constitucional. En efecto, tal como decía en otro de mis artículos, de la simple lectura del texto constitucional porteño y de la simple visualización de las acciones (mejor dicho inacciones, omisiones, pruebas piloto, marchas, contramarchas, abandonos y acciones intencionalmente tomadas en beneficio propio, familiar o sectorial) surge que Mauricio Macri no cumple con los siguientes artículos de la Constitución de la Ciudad de Buenos Aires: 3, 10, 11, 12 inc. 2, 12, inc. 3, 13 inc. 8, 17, 18, 20, 22, 23, 24, 26, 27 inc. 2, 27 inc. 5, 27 inc. 12, 31 inc. 1, 32, 34, 39, 41, 42, 43, 47, Capítulo 17° completo y el artículo 57.
    Pero también estoy seguro de que hay un 52,9% que no lo avaló ni protegió con su voto a Mauricio Macri. Tampoco creo que el 47,1% del electorado de pronto se haya hecho Macrista. Es un tema que merece un análisis mejor. Pero eso si, tratemos de no encargar el estudio a ninguna encuestadora. Hay probado ser unas reales inservibles. La mejor encuesta sigue siendo el contacto con el vecino, el puerta a puerta, el boca a boca, el corazón a corazón, la campaña con tiza y con carbón que tanto añoramos, con menos medios, pero con más pasión y con más vocación.

    Lo que si es cierto que al 47,1% del electorado porteño parece no haberle importado todo lo que de malo veníamos resaltando de la gestión de Mauricio Macri. Quizás no lo supimos explicar bien. Quizás lo hicimos desde una óptica muy parcial. Quizás lo hicimos al estilo Pino, es decir con la mirada muy puesta en lo nacional sin comprender que para el porteño, las urgencias locales son las que más le preocupan.

    Todavía no puede saberse, es muy temprano. Lo cierto es que la Política es, por naturaleza, resultadista, y el imperio del resultado aquí es incuestionable.

    Entonces hay que reajustar la Plataforma. Hacerla más porteña. Con sólo ver el derrumbe de Pino Solanas podemos darnos cuenta que hablar en Buenos Aires de los glaciares, del Tren de las Nubes o de las cataratas del Iguazú no suman ni un voto, sino más bien que restan.

    CARANCHOS.
    La otra enseñanza evidente de esta primera vuelta porteña ha sido descubrir que la Política de la Ciudad de Buenos Aires está plagada de una laya de caranchos impresentables.

    Daba lástima verlos por televisión (casi su único medio de proselitismo) festejando la “pérdida” de Filmus, el “fin del régimen” y pequeñeces similares producto de una pequeñéz intelectual que sinceramente espanta.

    En todo caso, Filmus salió segundo, es cierto a 20 puntos de Macri.

    Pero también es cierto que los demás han sufrido las peores derrotas, derrumbes y rebajas de sus historias políticas.

    Por ejemplo:

    Pino sacó 12,8% y bajó una decena de puntos su performance del 2009 (de la que tanto habló durante su campaña) porque los porteños lo castigaron por hablar mucho de las minas a cielo abierto, los trenes y los glaciares, y poco de las calles, los parques y las avenidas.

    Estenssoro, hija y entenada de Doña Elisa Carrió, sacó un miserable 3,3%. Y en lugar de llorar por su apabullante derrota, festejó el segundo lugar de Filmus. A esto hay que sumarle que van a darle sus votos a Macri en segunda vuelta. ¿Acaso el límite de Lilita no era Macri?. Por otra parte, la performance de Estenssoro es mucho más que mala, si se la compara con el 28% que sacó cuando llegó al Senado de la Nación.

    Telerman sacó el 1,76%, muchísimo menos que en su anterior elección. En este caso se confirma, sin dudas, que el votante de Telerman no era de Tercera Posición sino un voto más conservador y de ninguna manera peronista. Es innegable que, más o menos, los votos que ahora le faltan a Telerman son los que hoy le sobran a Macri. Esto hace que sea lógico que también Telerman le termine pasando su miserable 1,76% de votos al Macrismo.

    Silvana Giudici, otrora colega de Filmus en el gobierno de Ibarra y también de Telerman en una unidad de gobierno que el francés le creó, medio institucional y medio amorfa que se llamaba algo así como “Puertas del Bicentenario” (porque yo me acuerdo, yo nací de noche pero no anoche) sacó un no menos miserable 2,06%. ¿Qué pasó con el Radicalismo, ese glorioso y fuerte Radicalismo que cuando en el 73 Perón sacó el 62% de los votos para Presidente, hizo que De la Rúa (sí el mismo) ganase su banca de senador con el 70%?.

    Y ahora Ricardo Alfonsín forma alianza con De Narvaez y manda votar por Macri en la segunda vuelta. Hay que avisarle a Ricardo Alfonsín que De Narvaez y Macri son al Peronismo lo que Hitler a Ben Gurión, o sea para que este hombre entienda, absolutamente incompatibles.

    Lopez Murphy, como no era posible esperar de otra manera, también se alegra por la “pérdida” de Filmus, pero nada dice ni nada explica de su extremadamente pobre 1,34%.

    Por su parte, Jorge Todesca, candidato de Duhalde, sacó un deshonroso 0,29%; y la
    Izquierda “Neurótica”, sumada toda, no llegó a un 2%. Como era de esperar, otro dato que no ha sorprendido, es que el Frente de Izquierda llamó a no votar a ninguno de los candidatos en el Ballotage.

    Aquí también hay que ver otro mensaje claro del electorado porteño: los candidatos con referente nacional presidenciable han sacado pocos votos en relación con Macri, cuyo partido no presenta candidato presidencial para octubre.

    Como ha podido verse, la Política porteña tiene pocos cóndores, pero muchos caranchos, caranchos de bajo vuelo.

    Por definición, el Carancho es un ave “oportunista”, esto significa que comen de todo, desde carroña a presas vivas, como corderitos, y hasta roban comida de otros animales, usualmente de aves rapaces. Esta ave, que combina los instintos rapaces del Aguila con los ruines hábitos de comer carroña del Cuervo, ha tenido ya tantos biógrafos que parecería superfluo hablar de nuevo de ella.

    Por eso me resulta difícil comparar con otra especie de carroña. El carancho me pareció ideal.

    TERCERA POSICIÓN.
    Tenemos que hacer entender a muchos porteños, aún a muchos de los que lo votaron, que Mauricio Macri NO ES la Tercera Posición política de nuestro país.

    Tenemos que entender y hacer entender, que Mauricio Macri es la expresión de la Derecha residual más clásica de la República Argentina.
    Como ya también lo tengo dicho muchas veces, para el porteño hay que crear. La gran mayoría de los porteños no somos ni de derecha ni de izquierda.

    Tenemos una tercera posición equilibrada de pensamiento, de acción y de forma de vida que nada tiene que ver con esa neoderecha que se debate en estertores de fracaso, ni con esa izquierda virulenta que quiere que se vayan todos para instalar un unicato sectario, totalitario y revanchista.

    Ninguna ortodoxia es buena en materia política, porque la ortodoxia termina degenerando en fundamentalismo.

    Ser ortodoxo de derecha es tan malo como ser ortodoxo de izquierda.

    Ni una cosa ni la otra son buenas para Buenos Aires.

    Que hoy Buenos Aires está hecha un desastre no quiere decir que automáticamente cualquiera puede gobernarla mejor que los que están ahora.

    Ni la Neoderecha residual porteña ni la Izquierda virulenta (en sus dos versiones: “Neurótica” y “Caviar”) pueden terminar gobernando bien una Ciudad como Buenos Aires, porque ni una ni otra, entienden a la verdadera Buenos Aires de manera total, abarcativa y plural.

    El Resurgimiento que proponemos para nuestra Ciudad, ese “Modelo Buenos Aires” del que tanto hablo y por el que tanto brego y remo, es un modelo de “Tercera Posición”, pero no de una tercera posición equidistante de los extremos o a mitad de camino entre ellos, como pudo haber sido la malograda UCD argentina de los años 80, que quedó a mitad de camino entre laUCD española de Adolfo Suarez y el fundamentalismo de mercado de los CEO´s de Wall Street.

    Para mi la “Tercera Posición” es una especie de Progresismo, pero un Progresismo nacional, humanista y popular, que nada tiene que ver -por cierto- con el Progresismo Ortodoxo y Dialéctico. Una Tercera Posición “progresadora” que ya existía como tal cuando todavía ni se hablaba de Progresismo y ni siquiera habían nacido los actuales líderes políticos del Progresismo vernáculo. El Resurgimiento Porteño, es un modelo que busca el Progreso de todos, con todos y para todos, sin exclusión de nadie. La “Tercera Posición” es, llevada a la práctica, Progreso en su estado más puro, objetivo e integrador.

    Cuando hablo de la “Tercera Posición” del Resurgimiento porteño hablo de una posición intermedia, pero superadora y equidistante en altura de ambos extremos, ya que siempre digo que desde la altura se perciben mejor los defectos de vuelo de las perdices y los caranchos.

    Perdices y caranchos de vuelo bajo.

    Esa es la imagen que se me representa cuando oigo hablar de Buenos Aires tanto a los individualistas capitalistas del Liberalismo vernáculo y la Neoderecha residual porteña, como a los totalitarios proletarizantes de una Izquierda nostálgica que todavía no pudo asumir con altura el fracaso mundial del colectivismo marxista.

    Mientras las perdices se muestran felices porque taparon algunos baches o hicieron peatonales algunas calles del centro porteño, los caranchos se lanzan en vuelos bajos de poca gracia, regodeándose en la carroña y tratando de satisfacerse con los despojos que tanto unos como otros dejan a diestra y a siniestra.

    Entre unos y otros estamos la mayoría de los porteños y las porteñas de bien. Los y las que trabajamos día tras día por una vida mejor, por una ciudad más segura y por un futuro un poco más previsible.

    Como ya lo dije en un artículo que escribí tras las elecciones de 2009 (ver www.resurgimientobuenosaires.blogspot.com ) y aunque parezca una verdad de Perogrullo, lo cierto es que los que ganaron, ganaron y los que perdieron, perdieron.

    De nada sirven ahora las interpretaciones y las elucubraciones numéricas de pérdidas y ganancias. Ya pasaron estas elecciones en las que todos se lanzaron contra todos, todos se dijeron de todo. Ya pasaron estas elecciones en las que no parecía importante ganar, sino hacer perder al otro.

    Como lo decía sobre las elecciones de 2009, ya pasó también esta primera vuelta de las elecciones de 2011 y ahora hay que ponerse a trabajar en la segunda vuelta, y en las elecciones de 2013 y de 2015.

    Tal como lo decía entonces, sigo estando convencido de que los porteños que queremos hacer algo por Buenos Aires debemos ponernos a pensar juntos y a trabajar juntos por una Buenos Aires mejor. Es momento de dejar atrás las chicanas electorales para comenzar a trabajar juntos en la construcción de un espacio plural, humanista y popular, que tenga su eje en la Ciudad de Buenos Aires y en los hombres y mujeres que vivimos, trabajamos o transitamos en ella.

    Es hora de que los que pensamos parecido comencemos a trabajar en bases programáticas comunes con miras a la construcción de un proyecto común.

    Quiera Dios que las perdices y los caranchos se den cuenta de lo que están haciendo. Por su propio bien, pero por sobre todas las cosas, por el bien de todos nosotros, que somos la inmensa mayoría de los porteños y porteñas de bien que nos merecemos una Buenos Aires mejor.

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