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La boleta única trata de ocultar el fracaso de la Oposición

31 de agosto de 2011

Por Aníbal Gotelli, Presidente del Instituto para Pensar Buenos Aires (IpeBA) Exclusivo para Revista “Mi Barrio” y “La Red” de Medios Barriales.
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Ahora le tocó a la “boleta única”.

Entre la sarta de tonterías y banalidades sin sentido que esgrimen varios dirigentes políticos perdidosos en las recientes Primarias para ocultar su estrepitoso fracaso, la propuesta furibunda y acelerada de implementar la boleta única para las próximas Elecciones Generales trata de ocultar la mayor de las causas que originaron, entre muchas otras, la derrota de la mal llamada “Oposición” al Gobierno Nacional: su bochornosa falta de fiscales.

En efecto, cuando los dirigentes de varios partidos alegan que en algunas mesas han sufrido algunas chicanas y faltas de boletas, lo que están diciendo sin decirlo y sin querer decirlo, es que no han tenido fiscales para todas las mesas.

Aquí va la primera vergüenza, porque si un partido quiere colocar un Presidente en la Primera Magistratura debería, por fuerza, tener una cantidad de fiscales suficientes como para cubrir las mesas de todo el país.

Si un partido no tiene un fiscal para cada mesa, no puede pretender imponernos un Presidente.

Por otra parte, cuando la diferencia entre el ganador y el segundo lugar compartido por un pelotón de perdedores es tan grande, de nada sirve denunciar posibles irregularidades, porque suena como chicana o berrinche indigno de quienes deben mostrar estándares extraordinarios de dignidad ante una derrota. Sobre todo, porque la derrota que sufrieron ha sido realmente extraordinaria.

Tercero, realmente parece mentira y hasta da lástima y risa, que los partidos que con más fuerza piden la implementación de la boleta única son los que menos votos sacaron en las Primarias, haciendo la peor performance de sus historias partidarias.

Cuarto, estos dirigentes –si es que fueran dirigentes y no meros consuelos emergentes de un sistema democrático todavía en vías de perfeccionamiento- tendrían que saber que no se cambian las reglas de juego en medio de un proceso electoral, ni de cualquier otro proceso. Salvo que quieran causar confusión.

Ahora si, si lo que quieren es causar confusión para tratar de sacar uno o dos puntos de diferencia, estarían dando todavía más lástima de la que ya dan, y sólo contribuirán a su propio retiro, lo cual, espero en lo personal se produzca con la mayor brevedad posible, apenas terminada la Elección Presidencial de octubre.

La otra de las palmarias evidencias de esta furibunda implementación de la boleta única para las próximas e inmediatas Elecciones Presidenciales, es que los opositores al gobierno nacional no sólo ni vencen ni convencen, sino que además demuestran no tener ni siquiera una cantidad digna de militantes alertas, vigilantes y fiscalizadores.

Un viejo axioma político dice que “al vecino se lo timbrea, al ciudadano se lo convoca y al militante se lo enamora”.

Las pasadas Elecciones Primarias sirvieron para dejar bien en claro que los opositores no sólo no lograron imponerse al oficialismo, sino que además no han podido siquiera “enamorar” a un mínimo digno de militantes. Este hecho permitió también seguir demostrando que la militancia sigue siendo el principal combustible de los movimientos políticos ganadores y transformadores.

La Oposición política al Gobierno Nacional debe entender que, aunque estemos en la era de las telecomunicaciones y de la comunicación virtual, la única manera de avivar, fortalecer, multiplicar y mejorar la actividad política, es a través de avivar, fortalecer, multiplicar y mejorar la militancia.

Ya no basta con aparecer en un programa o en un espacio cedido por el Gobierno Nacional a todos los partidos por igual en virtud de la nueva Ley de Medios.

La prueba de ello ha sido el lamentable resultado del Proyecto Sur abonado por la propia Alcira Argumedo, prestigiosa y respetada militante argentina que tuvo que admitir que, a pesar de todo, no la conocía nadie.

Militancia y más militancia. La militancia sigue siendo la mayor constructora y fortalecedora de los proyectos políticos vencedores.

Los políticos de la Oposición nacional deberían estarse preocupando para ver cómo revierten su fragmentación egocéntrica y su fracaso electoral y para ver cómo pueden evitar que la escasa tropa que todavía le queda no se bata en deshonrosa retirada.

En lugar de ver cómo pueden cortarle la digestión a la Presidenta de la Nación con chicanas infantiles e indignas de la gloriosa tradición política argentina, la Oposición al Gobierno Nacional debería estar pensando cómo reforzar su calidad institucional, aclarar y unificar su mensaje y sobre todo cómo traducir en propuestas lo que hasta ahora parecen, únicamente, postulados del odio hacia una mujer que no ha perdido ninguna elección a las que se ha presentado.

La Política argentina debe entender de una vez por todas que sólo la militancia y la mística que une y da razón de ser a los militantes, son hasta ahora el mejor reaseguro del éxito electoral. La militancia ideológica y visceral, pero no la militancia del contrato.

Militancia, militancia y más militancia.

Militancia de la acción y del pensamiento. Abrir escuelas de formación política, explicar el mensaje y la doctrina. Hablar con los militantes todo el tiempo y en todos los locales.

Si uno elige la Medicina sabe que tendrá que ir todos los días de su vida al hospital. Si uno elige la carrera de la Magistratura sabe que tendrá que ir todos los días de su vida a los Tribunales. Si uno elige la Política sabe que tendrá que ir todos los días de su vida a los locales de su partido o agrupación.

En suma, la boleta única, implementada de urgencia, entre gallos y medias noches, y sobre todo, propuesta e impulsada por los perdedores que perdieron por paliza, no aporta nada, al menos por ahora, para mejorar la pretendida calidad institucional de nuestra Política.

Es una lástima, pero algo que puede ser –si es bien implementado- un recurso válido para dotar a nuestra Política de mejores herramientas electorales, hoy en día, por la forma en que la Oposición nacional lo propone, huele a revancha, parece venganza y sobre todo, aparece como un recurso para embarrar el proceso electoral de octubre, para confundir a los votantes y para demostrar que una parte importante de nuestra dirigencia política debe jubilarse por falta de ideas.

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