Siempre hay algo para hacer en la ciudad

EN BUENOS AIRES ES TIEMPO DE CONVERGENCIA.

30 de julio de 2012

Por Aníbal Gotelli

Presidente del Instituto para Pensar Buenos Aires (IpeBA)

Especial para Revista “Mi Barrio” y “La Red de Medios Barriales”

www.pensandobuenosaires.blogspot.com

www.actiweb.es/pensandobuenosaires

 

 

El 1 de agosto de 2011 publiqué en mi blog de pensamientos, artículos y reflexiones  www.resurgimientobuenosaires.blogspot.com un ensayo que resultó ser premonitorio de una línea de pensamiento de la que hoy, como nunca, estoy convencido debe ser la idea rectora de todo posible triunfo de las fuerzas nacionales, populares, humanistas y progresistas de cara a las elecciones de 2013 y 2015 en la Ciudad de Buenos Aires: un modelo político y de gobierno de Convergencia.

 

Hoy, como nunca, estoy más convencido todavía de todos y cada uno de los extremos que escribí en ese corto pero vigoroso artículo, que titulé “Buenos Aires 2013: menos dedo y más Convergencia”, y también como nunca, estoy convencido de que la única posibilidad de sustraer a nuestra Buenos Aires del ejido neoliberal, es sentarnos a pensar bases de acción comunes, estrategias comunes y políticas comunes a todos los que pensamos igual o parecido, sin divisiones, sin canibalismos y sin antinomias.

 

Lo vengo diciendo y escribiendo hace mucho.

 

Al porteño hay que salirlo a convencer en cada elección. El porteño no gusta de verdades reveladas. El porteño es un pensador libre que no se aferra a ningún repertorio doctrinario de manera dogmática. El porteño necesita creer y sobre todo necesita una explicación lisa, llana y concisa de por qué un candidato es mejor que el otro. Al porteño no le gusta que le digan que hay que votar a un candidato tan sólo porque no hay que votar al otro.

 

El porteño es básicamente un vecino en sus necesidades pero profundamente un cosmopolita en sus aspiraciones, tal como sucede con los habitantes de cualquiera de las grandes capitales del mundo. Y los diseñadores de campañas políticas deben tener eso muy en claro: Buenos Aires es una de las grandes capitales del mundo y sus habitantes tienen las mismas necesidades, los mismos miedos y las mismas aspiraciones que los habitantes de las más grandes ciudades del mundo.

 

Tanto en 2007 como en 2011, y sobre todo en esta última elección, a los porteños se les ha dicho que no había que votar a Macri en razón de un repertorio de razones que iban desde lo meramente ideológico hasta lo supinamente ridiculizante: que Macri es malo, que es insensible, que el Borda está mal, que la Ciudad está mal, que no se han construido subtes, que aplica políticas neoliberales propias de los 90´s, que la política pública neoliberal se basa en las bicisendas y en el metrobús, y un largo etcétera de verdades que ninguno discute, ni aún muchísimos de los porteños que lo han votado, ya que muchos lo han votado porque las otras opciones, quizás no les parecían lo suficientemente sólidas o sostenibles a largo plazo, en razón de su antagonismo y su atomización.

 

Y cuando digo que muchos porteños han votado a Macri porque las otras opciones políticas, quizás no les parecían lo suficientemente sólidas o sostenibles a largo plazo, lo afirmo porque es evidente que el arco progresista, nacional, popular y humanista se atomizó y ofreció una imagen muy pobre al electorado porteño. No fuimos capaces los nacionales, populares, humanistas y progresistas de ir más allá de nuestro propio ombligo político, de nuestras propias mezquindades y de nuestra incapacidad para construir una verdadera convergencia multipartidaria.

 

Fue una verdadera lástima que el FPV, el Encuentro, el FPP, el Socialismo, el Proyecto SUR, Buenos Aires para Todos y otras construcciones del mismo arco del pensamiento no pudieran ir todos juntos y construir entre todos un camino común hacia la victoria. No lo puedo creer y todavía no puedo salir de mi asombro. Se ha perdido tiempo, se ha perdido esfuerzo, y se ha pagado caro. Muy caro. Se pagó, una vez más, con la derrota.

 

Podríamos escribir páginas y páginas de posibles causas, reprochándonos unos a otros lo que hicimos, no hicimos o debimos haber hecho. Lo cierto es que no nos debe volver a pasar.

 

Y no menos cierto es, que para que eso no vuelva a pasar, las elecciones de 2013 y de 2015 deben transitarse de una manera distinta, más convergente, más pragmática y más integradora.

 

Los procesos eleccionarios de los años 2013 y 2015 debemos transitarlos políticamente con un espíritu convergente, buscando la unión institucionalizada y programática de todos los partidos y agrupaciones que tienen bases de acción política, programas, plataformas e idearios comunes, afines o complementarios.

 

No podemos ir separados a otra elección porque vamos a ser castigados con una nueva derrota.

 

Necesitamos, hacia 2013  y 2015, de una convergencia porteña nacional, popular, progresista y humanista y necesitamos ponernos a trabajar ya mismo, con prisa y sin pausa, para demostrar que somos capaces de una construcción madura, estructurada y capaz de sobrevivir en el tiempo más allá de una victoria.

 

Debemos ponernos a trabajar ya mismo en plataformas comunes, en una misma visión y solución de los problemas y preocupaciones de los porteños.

 

El 47% que sacó Macri en la primera vuelta y todos los votos que sacó en la segunda, no ocultan todas las necesidades, todas las falencias y todos los problemas que tiene Buenos Aires.

 

Nuestros líderes deben demostrar, a partir de hoy mismo, una fuerte vocación conciliadora y una actitud profundamente constructiva; y deben volver a sentarse juntos, deben volver a dialogar, sin miedo a sentarse o fotografiarse con unos o con otros para no ceder protagonismo.

 

Ha llegado el momento de que los porteños que queremos hacer algo por Buenos Aires debemos ponernos a pensar juntos y a trabajar juntos por una Buenos Aires mejor.

 

Es momento de dejar atrás las chicanas electorales para comenzar a trabajar juntos en la construcción de un espacio plural, humanista y popular, que tenga su eje en la Ciudad de Buenos Aires y en los hombres y mujeres que vivimos, trabajamos o transitamos en ella.

 

Es hora de que los que pensamos parecido comencemos a trabajar en bases programáticas comunes con miras a la construcción de un proyecto común.

 

Tenemos que mejorar el estado actual de Buenos Aires. Y la única manera de hacerlo es ganar una próxima elección.

 

Desunidos, los que tendríamos que estar unidos, no vamos a ganar nada ni nunca. Sólo unidos, trabajando y pensando juntos vamos a poder construir el proyecto mejorador, popular y humano que nuestra Ciudad necesita.

 

No es hora de dividir, sino de sumar.

 

No es hora de decir quién es mejor o quién puede hacerlo mejor.

 

Tenemos que estar convencidos de que el programa mejor, el proyecto mejor, es el que podamos construir entre todos los que tenemos una visión humana, incluyente y popular de la Ciudad de Buenos Aires.

 

Los que creemos en que el país es una suma de ciudades y que la prosperidad real de un país no es más que la suma de todas las prosperidades de todas sus ciudades y provincias, debemos estar juntos.

 

Los que creemos en que una ciudad funciona realmente bien cuando todos sus barrios o comunas funcionan bien y cuando todos sus habitantes gozan de los mismos beneficios y tienen acceso a los mismos derechos sin importar la zona de la ciudad en que viven, debemos estar juntos.

 

Los que queremos el progreso de nuestra Ciudad y de todos nosotros, debemos estar juntos.

 

Los que creemos que a ese progreso puede llegarse con una política multisectorial y popular, pero con planificación, orden y organización, debemos estar juntos.

 

Los que creemos que la Política, cuando está bien hecha, sigue siendo la mejor herramienta de transformación social, debemos estar juntos.

 

Los que creemos que la Ayuda Social Responsable, con capacitación, formación y generación de microemprendimientos, es la mejor alternativa y la más sustentable frente a la Ayuda Social Directa que fomenta el chantaje político y clientelar, debemos estar juntos.

 

Los que estamos cansados de participar y de sentirnos defraudados y sin embargo queremos hacer el último esfuerzo junto a personas como nosotros, que quieren lo mismo que nosotros y que quieren hacerlo en un espacio porteño, vecinalista, comunalista, municipalista, popular, humanista, ordenado y organizado, sin compromisos ni dependencias partidarias a nivel nacional, debemos estar juntos.

 

Los que estamos cansados de hacer el esfuerzo en nuestros partidos y que después los cargos o candidaturas se elijan a dedo, debemos estar juntos.

 

Los que creemos que la Política tiene que estar ejercida con gente con curriculum y no con prontuario, debemos estar juntos.

 

Los que estamos cansados de ver en Política siempre las mismas caras, o las caras nuevas que ya están mostrando las mismas mañas y vicios de las viejas, debemos estar juntos.

 

Los que creemos que una ciudad es una construcción colectiva y queremos aportar nuestros proyectos, nuestras ideas y nuestros puntos de vista para construir un modelo de Ciudad y de Progreso, para cambiar el actual y superar y mejorar los modelos anteriores, aún los que puedan resultar más afines, debemos estar juntos.

 

Los que creemos y deseamos sostener en la Ciudad de Buenos Aires un sistema político representativo, republicano, federal y municipal, debemos estar juntos.

 

Los que creemos y deseamos sostener en la Ciudad de Buenos Aires un estado laico pero ecuménico, que respete a todas las iglesias y respete e integre a todas las iglesias y respete e integre a todos los hombres y a todas las mujeres de Fe, debemos estar juntos.

 

Los que creemos y deseamos sostener en la Ciudad de Buenos Aires una Política de partidos fuertes y prestigiosos, que sean la fuerza motriz de nuestra comunidad organizada, con políticos probos y liderazgos orgánicos, debemos estar juntos.

 

Los que creemos y deseamos sostener en la Ciudad de Buenos Aires una política, una gestión de gobierno y una acción social responsable basada en, para, por y con el ser humano sin distinción de sexo, raza, religión, orientación sexual, ideología política, clase social, grupo de pertenencia o sector comunitario, mientras sean lícitos y no atenten contra los Derechos Humanos, la Constitución Nacional y la Constitución de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, debemos estar juntos.

 

Los que creemos que Buenos Aires debe resurgir y debe volver a ser lo que alguna vez fue: el faro cultural, social y político de América Latina, debemos estar juntos.

 

Los que creemos que la transformación social y política es posible y que puede hacerse de manera organizada y planificada, debemos estar juntos.

 

Los que creemos en la militancia y en la mística como nervio motor de la Política y de la transformación social organizada, debemos estar juntos.

 

Los que creemos que hay que revitalizar todas las formas de militancia, pero sobre todo la militancia del pensamiento, debemos estar juntos.

 

Los que creemos que la Ciudad de Buenos Aires no puede ser botín comercial de ningún sector, y menos de un sector político que se enmascara detrás de la anti-política y de la eficiencia privatizadora, debemos estar juntos.

En suma, ahora menos que nunca es momento de dividir.

 

Van a querer dividirnos. Van a querer hacernos ver como ineficientes, laxos y sensibleros.

 

Los que están del lado de la pseudo eficiencia neoderechista van a volver a ofrecerse como el único paradigma posible de eficiencia.

 

No nos dejemos engañar ni dejemos que nuestros conciudadanos sigan siendo engañados.

 

Nuestra posición debe ser clara y nuestra oposición debe ser responsable, movilizada y movilizadora.

 

Los que pensamos igual o parecido, debemos estar juntos.

 

A nuestro proyecto sectorial e ideológico no le hace bien tanta fragmentación.

 

Tendamos a la unidad de proyecto.

 

Ayudemos a construir pacificando.

 

Algunos ánimos están enojados y otros ánimos están tristes.

 

Lo cierto es que son muy pocos los ánimos que están contentos.

 

Todos, absolutamente todos nosotros los que tenemos un perfil humanista, que basamos el progreso en el orden, la organización y el desarrollo, tenemos que estar juntos.

 

Podemos hacer mucho si nos peleamos poco y trabajamos juntos.

 

Las próximas elecciones nos tienen que encontrar más unidos. Con un proyecto verdaderamente porteño y tratando de que los debates nacionales no terminen sepultando el debate de nuestros problemas y de nuestras necesidades.

 

Es hora de sumar.

 

Es hora de estar juntos, y buscar la convergencia de todos los que sostenemos la necesidad de un gobierno y de una sociedad porteña más incluyente, más humana y con mayor desarrollo de todos, con todos y para todos.

 

Hoy más que nunca la consigna es clara: VAMOS CON TODOS, porque si estamos juntos, TODO ES POSIBLE.

 

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