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La ocupación del espacio Público no se negocia. El Estado se tiene que hacer cargo del Problema de los Manteros

31 de marzo de 2015

La ocupación del espacio Público no se negocia. El Estado se tiene que hacer cargo del Problema de los ManterosLo aseguró Luis Lezcano, titular de la Cámara mercantil de Liniers, quien además destacó la necesidad de “juntarnos para resolver los problemas”

 

Desde que a fines de mayo de 2012, el Centro de Comerciantes (Ce.Co.V.I.P.) de Liniers retomó las riendas del sector mercantil del barrio tras ocho de abandono, se propuso recuperar parte del prestigio perdido. Aquel que en las décadas del 60’, 70’ y 80’ había hecho de Liniers un punto de referencia obligado para los vecinos de los barrios del sudoeste porteño y del conurbano. “Cuando conformamos esta nueva Comisión Directiva, sabíamos que teníamos mucho por hacer y para eso había que empezar a sembrar. Por eso hasta el año pasado sentamos las bases para que a partir de ahora, el comercio de Liniers vuelva a ser el que fue”, comenzó diciendo Luis Lezcano, presidente del Centro de Comerciantes de Liniers, que desde su reapertura volvió a integrar el Consejo de la Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires (Fecoba).

En su oficina de la sede de la entidad, sita en Ibarrola 6864, Lezcano hizo foco en la problemática de los manteros, el principal eje de conflicto que desde hace unos años preocupa a vecinos y comerciantes. “Por el centro comercial de Liniers transitan a diario cerca de un millón de personas, y lo tienen que hacer esquivando a los manteros que ocupan sus calles y veredas, generando no sólo un inconveniente para el peatón, sino también para los comerciantes correctamente establecidos en sus locales, con quienes mantienen una competencia desleal”, sostuvo. Y en ese sentido, criticó la labor de los inspectores, a quienes calificó de “arbitrarios y sospechosos”. Remarcó que “realizan inspecciones compulsivas en los locales comerciales, fundamentalmente en los pequeños comerciantes, que tienen que invertir su tiempo y su dinero en dar respuesta a los rebuscados pedidos de los inspectores. Por eso desde la Cámara, nos preguntamos con qué altura moral pueden hacerlo, cuando Liniers está tomado por la mafia de los manteros, que no tributa un solo peso al fisco, y solicitamos que la vara sea equitativa para todos”.

– ¿Están desarrollando alguna acción para contrarrestar esas medidas?

– Sí, hemos generado una base de datos con los nombres de los inspectores habilitados de las distintas dependencias de la Ciudad, para evitar que aquellos otros que salen a coimear, no logren su cometido. Entonces lo que les pedimos a los comerciantes es que, cuando llegue un inspector, nos llamen y les vamos a decir si esa persona está habilitada para esa tarea o no. En ese caso, denunciamos a ese inspector por mal desempeño de la función pública. Porque hay una disposición que establece que no se pueden pagar multas en efectivo. El inspector, en caso de creerlo conveniente, debe labrar un acta con la que luego se le dará intervención a un juez, que será el encargado de decir si corresponde o no, pero no está autorizado a tocar ni un centavo.

Una campaña similar están desarrollando con la gente de las colectividades bolivianas y peruanas. “Les remarcamos la importancia de regularizar su situación comercial. Son comunidades muy sensibles, tienen miedo, por eso tratamos de tener una mirada social y profunda, para que entiendan los beneficios de encuadrarse en un marco legal. Para eso contamos con un grupo de contadores que sale a hablar con ellos, para que tomen conciencia sobre esta necesidad”, explicó Lezcano.

– ¿Y qué ocurre con el resto de los comerciantes inescrupulosos?

– Estamos haciendo un trabajo similar. Porque estas falencias no sólo ocurren con la gente de la comunidad, sino con muchos comerciantes del centro de Liniers. Son varios los que no entregan facturas o los que atienden mal a los clientes. Por eso este año vamos a trabajar mucho el tema de la ética y la lealtad comercial. Vamos a enfocarlo de manera conjunta con las organizaciones de defensa al consumidor, que no van en contra del comerciante honesto, sino de aquellos que quieren sacar provecho. Porque al policía ladrón no se lo llama policía, se lo llama chorro. Y con el comerciante ocurre lo mismo. O es comerciante o es delincuente.

Esa mismo mirada se replica con la situación de los manteros. Allí Lezcano explica “nosotros nos resistimos a vincular el tema de la venta ilegal con la comunidad boliviana o peruana. Se trata de comerciantes ilegales, cualquiera sea su nacionalidad, porque sino estamos entrando en un terreno peligroso, dominado por la xenofobia, cuyas consecuencias pueden ser terribles. Por ejemplo, la gente que instala y maneja las parrillas que están en la barrera de Cuzco, es argentina”.

– ¿Cómo cree que puede comenzar a encarrilarse el tema de la venta ilegal?

– Es complejo. Nosotros nos opusimos a sacar la gente a la calle para que vengan los medios y vean el caos de la venta ambulante en Liniers, porque Liniers, por su situación geográfica, es un detonante de lo que ocurre en el conurbano. Por eso cualquier acción que implique un enfrentamiento de pobres contra pobres, referida a una problemática que debe solucionar el Estado que, sin embargo, mira para otro lado, puede llegar a ocasionar problemas mayores, como disturbios y saqueos. Nuestra premisa es: el espacio público no se negocia porque es de todos y no debe privatizarse, pero no es potestad nuestra decir qué hay que hacer para desalojarlo. Esa es tarea del Estado. Nosotros estamos a favor de hacer todas las movidas necesarias en los organismos que correspondan, denunciando masivamente estas irregularidades que se suceden a diario en Liniers, a todos los funcionarios municipales y nacionales con competencia en el tema: AFIP, policía, fiscalías, juzgados, ministerios, comuna, todos, con la firma de todos los comerciantes. Y en todo caso, si en el futuro se arma una mesa de diálogo donde haya que discutir este tema junto con el Estado, propondremos nuestros proyectos de solución. Porque nosotros no nos quejamos, denunciamos.

– Hace un tiempo habló de connivencia entre los manteros y algunos comerciantes de Liniers ¿Esa relación se mantiene?

Sí, eso es innegable. Hay comerciantes que amparan la venta ilegal. Les guardan la mercadería en sus locales a los vendedores ambulantes, algunos incluso les alquilan la vereda. En ese caso hay una contraprestación, pero en el resto de los casos lo hacen por temor a represalias, y hasta resulta entendible. Incluso en muchos casos, la policía, los funcionarios y los inspectores son cómplices de toda esa ilegalidad. A veces creo que nos toman por estúpidos, porque muchas de las denuncias que hicimos, como por ejemplo la del mercado ilegal de frutas y verduras ubicado en la colectora de General Paz y Palmar, terminan alertando a varios coimeros de turno para que sepan dónde tienen que ir a recaudar. Por eso, si esta denuncia masiva no prospera, el paso siguiente es hacer una gran marcha con los centros comerciales de todos los barrios afectados, en un lugar emblemático como la calle Florida, que sí pudo ser recuperada de los manteros. Pero eso será después de haber hecho los deberes.

Lezcano cree que la llegada de la Metropolitana a Liniers es una utopía. “Y sin la Metropolitana va a ser muy difícil solucionar el tema de los manteros. Tal vez sí se pueda encauzar si prospera el proyecto de la nueva comisaría de la Federal, que es una necesidad primaria para los vecinos de Liniers”, aseguró, al tiempo que destacó el apoyo recibido por parte de la Comuna 9 y del titular de la 44ª, Lucio Ghirardi, a quien calificó como “un comisario sensible con una mirada social, que está dispuesto a enfrentar este desafío”. Sostuvo además que en la cámara mercantil de Liniers no importan las ideologías “porque si realmente se quieren solucionar los problemas, es fundamental juntarse dejando de lado las banderías políticas. Está claro que la inseguridad no distingue partidos políticos”.

– ¿Cree que la venta ilegal va de la mano con la inseguridad?

Sin dudas. Por eso es importante hacer un mea culpa ¿Por qué existen tanta venta ilegal? Porque hay mucha gente que les compra. En Liniers es un boom la compra de celulares usados de los que se desconoce su procedencia, y eso contribuye al crecimiento delictivo de aquellos que se dedican a robarlos, incluso a pocos metros de donde los venden. Detrás de un celular trucho, hay un robo, un secuestro o una muerte. Por eso cuando hablamos de inseguridad, también hay que mirar un poco hacia adentro.

La prostitución y la trata en departamentos privados, es otro tema que preocupa. Para intentar comenzar a revertir esa problemática, Lezcano se refirió a la futura realización de un Foro Inmobiliario. “Varias inmobiliarias de la zona alquilan propiedades desentendiéndose del destino que le darán los nuevos inquilinos e incumpliendo las normativas vigentes, entonces, cuando se instala un sauna o un prostíbulo, se transforman en cómplices de esa situación. Por eso es hora de sincerarnos y sacarnos las caretas”.

– Siguiendo con el tema inmuebles, muchos vecinos de la zona de José León Suárez se quejan por la desvalorización de sus propiedades ¿Comparte esa mirada?

– No, al contrario. La zona donde funciona el microcentro boliviano no se desvalorizó. Los integrantes de la comunidad están en lista de espera para comprar esas propiedades.

Y en ese sentido, el titular de la entidad mercantil de Liniers, sostuvo. “Es innegable que nuestro barrio tiene problemas, pero también es un barrio geográficamente privilegiado por el que transitan más de 800 mil personas al día. Somos una estación de transferencia desde donde se puede viajar a los cuatro puntos cardinales del país. Claro que al tener tanta cantidad de gente, también tenemos problemas. Pero lo fundamental es no quedarse sólo en lo negativo, sino juntarnos para privilegiar los intereses comunes por sobre los personales y proponer soluciones conjuntas. Queremos mostrar un Liniers pujante y emprendedor, cuyos vecinos se merecen otra calidad de vida. Por eso presentamos un proyecto en la Legislatura, a través de Cristian Ritondo, para declara a Liniers como la ‘Capital del Trabajo y la Fe’. Si ese proyecto se transforma en ley, sería un gran espaldarazo para nuestro barrio, que hoy parece que se cae del mapa de la Ciudad”, concluyó.

 

Ricardo Daniel Nicolini, 15/3/2015 – Cosas de Barrio

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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