La transformación no para

Evaluar para Aprender

25 de enero de 2017

Podríamos decir en reglas generales que evaluar es sinónimo de recabar información, emitir un juicio y tomar decisiones consecuentes pero a la hora de evaluar el docente debe hacerse algunas preguntas básicas como ¿Por qué evaluamos?  ¿Para qué evaluamos?  ¿Quién evalúa?  ¿Qué evaluamos?  ¿Cuándo evaluamos?  ¿Cómo evaluamos?

 

Los estudiantes deben percibir la relación que existe entre aquello que se supone que deben aprender, lo que se les enseña y lo que se les evalúa.

Los docentes necesitan explicitar los objetivos de aprendizaje a sus estudiantes, asegurándose de que los comprendan y obtengan retroalimentación específica y comprensible sobre la forma en que los están alcanzando durante el proceso

La enseñanza debe vincularse constantemente con la evaluación, de manera que cualquier actividad de enseñanza sirva de base para la recolección de evidencia del aprendizaje logrado por los estudiantes, y la posterior emisión de juicios y toma de decisiones.

El aprendizaje es un proceso de creación de significado, en que se usa el conocimiento previo y la nueva información. Esto implica que la evaluación debe centrarse en que los estudiantes puedan evidenciar el proceso de elaboración de conocimiento nuevo, el que se debe articular con distintos elementos, especialmente con los objetivos de aprendizaje de la asignatura o carrera.

Las personas tienen distintas formas de aprender, por lo tanto, los estudiantes pueden manifestar de diversas maneras su aprendizaje. Esto requiere que exista una variedad de modalidades de evaluación, lo que además tiene una connotación importante para la validez y confiabilidad del proceso evaluativo, pues una mayor cantidad y variedad de información sobre los aprendizajes facilita elaborar juicios fundamentados sobre su calidad.

Se aprende mejor cuando se conoce la meta a la que se debe llegar y se cuenta con modelos a seguir. Este aspecto se relaciona con la comprensión de los aprendizajes que deben desarrollar los estudiantes a lo largo del curso y con la entrega de ejemplos concretos que muestren cómo se manifiesta este aprendizaje en la práctica.

 

La autoevaluación y coevaluación se deben comprender como procesos que ayudan a los estudiantes a emitir juicios sobre lo que aprenden y cómo lo aprenden, en contraste con criterios de evaluación prestablecidos. Solo así pueden adquirir grados crecientes de autonomía.

La evaluación tiene por defecto dos finalidades: Ajustar el proceso de enseñanza al de aprendizaje y  mejorar el proceso (y resultado) de aprendizaje.

Muchos estudiantes han aprendido en el sistema escolar y universitario que vale la pena desarrollar trabajos que sean evaluados por sus profesores solo si es con calificación. Sin embargo, se puede romper con esta costumbre enfatizando el valor formativo de la evaluación tanto para ellos como para los propios docentes.

Es fundamental considerar que la evaluación es un proceso de aprendizaje tanto para los alumnos como para los docentes y todo esfuerzo realizado por el alumno durante el curso como resultado de las actividades de aprendizaje debe ser parte de la evaluación.

 

María Victoria Caporale

Docente de Idioma Extranjero Ingles de

Escuelas del Gobierno de la Ciudad de Bs.As.

MAESTRA IDIOMA INGLES Esc. 7 D.E.17

MAESTRA IDIOMA INGLES Esc. 23 D.E. 18

DIRECTORA  CECIE D.E. 21

 

 

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