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Los detalles de la puesta en valor del Teatro San Martín

29 de mayo de 2017

Se renovaron el hall central, las salas Martín Coronado, Casacuberta y Cunill Cabanellas, los camarines y los sistemas de iluminación y de protección contra incendios. Testimonios del equipo de restauración. Galería de imágenes.

 

Finalizada la primera etapa de la obra edilicia, el Teatro San Martín reabre sus puertas y se reanudarán las actividades con los espectáculos La farsa de los ausentesParias y Umbrío, respectivamente, entre fines de mayo y principios de junio.


 

El ambicioso plan de obras integral y multidisciplinario que comenzó en 2015 buscó no solo restaurar el deterioro del tiempo sino también modernizar las condiciones de funcionamiento del Teatro, pero siempre respetando el diseño original del edificio.


 

En la primera etapa ya finalizada se renovaron el hall central, las tres salas principales (Martín Coronado, Casacuberta y Cunill Cabanellas), los camarines y los sistemas de iluminación y de protección contra incendios. 


 

En una etapa siguiente, le llegará el turno a la Sala Leopoldo Lugones, centro de la cinefilia local, y por último a las oficinas y talleres.

 

Durante el primer año de obras, sin cerrar todavía el teatro, se trabajó sobre la refacción de cubiertas, la impermeabilización de los muros exteriores y la sala de ensayo del ballet contemporáneo. Se intervinieron además las salas Leopoldo Lugones, Casacuberta y Martín Coronado, la mayor de todo el complejo. También se restauraron butacas, mármoles, venecitas y bronces, y se renovaron alfombras, señalizaciones y revestimientos acústicos.

 

Se buscó modernizar las condiciones de funcionamiento del Teatro, pero siempre respetando el diseño original del edificio.

 

Durante todo el año pasado, el teatro permaneció cerrado, contratiempo ineludible para llevar adelante la etapa final de renovación.

 

El Teatro San Martín constituye la obra más emblemática del Movimiento Moderno en la arquitectura argentina. Fue proyectado por los arquitectos Mario Roberto Álvarez y Macedonio Fernández en 1953, e inaugurado en el año 1960. Por su concepción de vanguardia y su tecnología teatral absolutamente avanzadas, se posicionó como uno de los más importantes teatros del mundo. El cuidado riguroso de los bienes arquitectónicos patrimoniales implicó reconocer y valorar minuciosamente el edificio a intervenir.

 

Para esta obra se estableció una metodología que comenzó con el registro de los aspectos definitorios del teatro, su espacialidad, materialidad, lenguaje del autor, y se desarrolló un trabajo interdisciplinario, a cargo de un equipo de profesionales especializados. Es decir que la obra edilicia ha estado constantemente regida por el diseño arquitectónico original.

 

La actualización tecnológica abarcó todas las instalaciones eléctricas, sistemas de seguridad contra incendio e iluminación.

 

La actualización tecnológica abarcó todas las instalaciones eléctricas (tableros de media y baja tensión y circuitos de distribución de corrientes fuertes y débiles); sistemas de seguridad contra incendio (se agregaron 300 puertas cortafuego), detección, extinción, evacuación; iluminación en base a leds; instalaciones sanitarias incluidos desagües cloacales y pluviales, agua fría y caliente; sistema de aire acondicionado; cambio de maquinaria de ascensores y montacargas.

 

Las instalaciones de corrientes débiles comprendieron el sistema de llamadores a escena, sistema de CCTV y cámaras de seguridad, telefonía IP, cableado estructurado y Building Management System.

Respecto del sistema contra incendio, incluyó el reemplazo del mecanismo del telón cortafuego del escenario de Sala Martín Coronado y la colocación, por primera vez, de un telón cortafuego en la embocadura de la Sala Casacuberta.

 

Las tareas de renovación se desarrollaron considerando expresamente los méritos patrimoniales del monumento e implicaron también la renovación integral de todos los sistemas y subsistemas expresivos, espacialidad, código de colores, materialidad (mármoles, venecitas, bronces, herrajes, espejos, carpinterías, etc) y la puesta en valor de salas, halles y camarines.

 

Cada uno de los materiales fue tratado para su limpieza y reintegración, según las especificaciones establecidas por los especialistas. 

 

De igual modo se operó con el mobiliario, que fue objeto de una investigación en el archivo fotográfico, gentilmente cedido por el estudio Mario Roberto Álvarez, para determinar la restauración de parte del mismo o la sustitución.

 

Durante el tiempo en que el Teatro San Martín permaneció cerrado, el centro cultural realizó actividades itinerantes y extramuros y llevó sus obras a distintos rincones de la Ciudad a través del San Martín en los barrios”.

 

Luis Alberto Serres

Fuente: web: www.buenosaires.gob.ar

 

 

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