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Similitudes, Semejanzas y Diferencias entre los Gauchos y Cow-Boys

23 de mayo de 2018

Tanto al gaucho como al cow-boy se lo asocia con el caballo y con las destrezas especializadas en el pastoreo con el ganado Se originaron en el rancho ganadero ibérico trasladado a América por los españoles en el proceso de conquista y colonización.

El gaucho, el llanero, el charro, los guasos, el vaquero, el cow-boy tienen las mismas raíces de aprendizaje. Los españoles  trajeron el ganado  andaluz y un sistema social que operaba de acuerdo a un conjunto de reglas internas que se transformaron en  costumbres: distribución y posesión de las  tierras en suertes, estancias; tecnología ganadera tales como  marcar ganado para indicar posesión donde el trabajador principal era el gaucho, el vaquero. Instrumentos como el lazo, llamado en España reata que pasó al inglés como lariat. En América del  Norte la práctica de marcar ganado se denominaba mavericking.

El gaucho cuenta en su memoria antepasados indígenas mezclado con los españoles. Se lo conoció como un hombre callado, solitario que divagaba por la llanura pampeana, que no reconocía ley, autoridad o patrón. Se apegó a  un caballo veloz y a la caza del ganado cimarrón que le dio sustento y alimentación Manejó con destreza el lazo, las boleadoras, el cuchillo, el desjarreteador.

 

Diestro en la salazón de carnes y preparación de cueros. Cabalgó leguas y leguas en soledad atento  a los peligros. Su figura se lo enmarca con el poncho, el pañuelo, espuelas, sombrero de ala ancha, estribos, monturas, rastras y facones. Se lo encontró en los juegos de la taba, doma de potros, carreras de sortijas, las cuadreras. También en las pulperías, con su guitarra, en las payadas al calor de sus tradiciones, esos cantos repentinos, que le permitían aliviar la  soledad de los caminos.  Cuando apareció el alambrado, cortó su libertad

 

El cowboy o vaquero

 

Los  frailes franciscanos españoles trajeron a sus misiones del Norte unos rebaños de ganado doméstico, los cuernilargos, (longhorn). La rápida multiplicación y su creciente importancia económica, más el aprendizaje de los nativos del lugar a cabalgar y manejar el ganado en los ranchos mejicanos nació el cowboy o vaquero. El nombre de vaquero pasó al inglés deformado del buckaroo (búcaro) a cowboy. Se habían desarrollado en Méjico y  especialmente en Texas.  En sus comienzos el rancho no tenía límites definidos. Los animales se dispersaban y se hacían montaraces. Era difícil cuidarlos por su instinto migratorio. Existen relatos de los crudos días de traslado  de animales, rescatándolos del lodo, evitando que se ahoguen al cruzar los ríos. Hacían uso del rifle con comodidad. Impartían su propia justicia, sentían que tenían derecho de defender su honor con una pistola. Por estar tanto tiempo  fuera de casa, no eran frecuentes los matrimonios. . La introducción del alambre espinoso y su uso para alambrar, significó la multiplicación del ganado sin el peligro de la interferencia de razas vagabundas

 

Su influencia mayor se dio después de la Guerra de Secesión (1861/5). Quedaba  un camino libre para ocupar nuevas tierras hacia  el Oeste. No se conocía la actividad vaquera del far-west y  el potencial económico de las praderas. Por la política expansionista,  buena parte del territorio mejicano había pasado a manos de Estados Unidos. Se formaron corporaciones, grandes asociaciones de ganaderos, que compraron vastas extensiones, ocuparon los ranchos e impusieron nuevas reglas.  Decidieron atacar y matar a los indios que obstaculizaban sus empresas. Los más guerreros y belicosos fueron Toro Sentado (sioux), el apache Jerónimo. Impusieron nuevos métodos de trabajo y surgieron   muchos conflictos. Texas, que en comanche significa amigo,  se vio invadida. Ahora,  los cowboys eran los encargados de arriar el ganado a las estaciones de ferrocarril fundamentalmente Kansas y Missouri para transportarlos a los frigoríficos de Chicago. Los agricultores ahuyentaban a los animales a punta de rifle para que no le aplastaran sus cosechas. El ferrocarril creció súbitamente y hacia 1890, los cowboys  dejaron de ser imprescindibles. También había finalizado la Conquista del Oeste del cual  había sido un  protagonista trascendente.  Era el arquetipo del hombre audaz que gracias a su trabajo, el Lejano Oeste se había  integrado económica, política y culturalmente al resto del país. Y quedó como una figura heroica, como una estrella.

 

El cine americano se hizo cargo de utilizar su leyenda y Hollywood lo explotó   maravillosamente creando un mito a perpetuidad. Su imagen se vio retratada en el cine, en la televisión, la literatura. Representaba  a aquel pasado romántico donde se los  mostraba con sus sombreros Stetson, las chaparreras, botas con tacones altos para estilizar su figura, espuelas y sus armas listas para una buena defensa.  Artistas como  John Wayne, Gary Cooper, Steve Mc Queen se pusieron bajo la piel de los cowboys en inolvidables películas como La Diligencia, El Llanero, etc. También surgieron los circos al estilo de Buffalo Bill, un show  donde se recreaba el ataque a los indios, los duelos entre caballeros y  la vida en los lejanos ranchos.

El cine argentino no privilegió el tema de los gauchos, pero su figura  se hizo perdurable  en la poesía de Martín Fierro, en los dibujos de Molina Campos, en las pinturas de Bernardo de Quirós, en la literatura de Don Segundo Sombra entre tantos.

Hoy el gaucho y el cowboy en sus respectivos países, son símbolos de identidad nacional.

 

 

Susana Boragno

 

 

 

 

 

 

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