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Cuadernos de Historia

13 de abril de 2010

La industria textil fue muy importante en el país, tal es el caso de la firma Teubal.

Un modelo de industria que se repitió en su comienzo y también en el final de otras fábricas textiles.

Los Teubal eran originarios de pueblo de Alepo, Siria, situada en un clásico entrecruce de rutas, pasaje necesario entre Europa y Oriente. Traían en la sangre el arte de comerciar.

Sus abuelos ya lo hacían con los árabes y las tribus nómades que una vez por año llegaban en demanda de ropas tejida a cambio de trigo y avena, quesos y mantequilla. Los negocios fueron declinando, comenzó a imperar la pobreza y era necesario poner los ojos sobre América.

El primero que llega es Ezra, el hermano mayor, el de las ideas, luego llegará Nissim(1906) que a través de sus relatos escritos, permite reconstruir en forma correlativa, todo el proceso del gran crecimiento que tuvo la empresa.

Su primer trabajo fue de vendedor ambulante. Un gremio popular y pintoresco, pero también una vida de fatiga. Un bulto al hombro y otro en el brazo, con frío o calor…géneros lindos y baratos…a 0,25 cts. el metro. Así se pregonaba por las calles. “beine-beineta…todo a veinte… También lo vendedores recorrían el interior del país, a pie o en bicicleta.

Día a día de trabajo, peso a peso juntado, les permitió crear una sociedad: la Compañía Otomana instalada en Sarmiento 2215, dedicada a la compra- venta de tejidos, la mayoría importados.

Fundan sucursales en el interior. Ya era tiempo para arriesgarse solos, los cuatro hermanos, Ezra, Nissim, Miguel y Elías Se disuelve la sociedad y se funda la firma “Ezra Teubal&Hnos”.

Ezra era el hermano mayor al que todos le tenían un total acatamiento. . El emblema se registró como la “Silla de Oro”: cuatro manos enlazadas formando, como el juego de niños, una silla que simboliza la estrecha unión de la familia, con el agregado de Fábrica Argentina “La Unión”.

La primera sede fue en Pueyrredón 714. El hermano Nissim es el encargado de ir a la ciudad de Manchester, emporio textil de Inglaterra, que imponía sus telas en el mercado mundial. Va como representante de la firma, para adquirir la mercadería (1912).

Este fue su trabajo por 18 años, pasando de épocas muy buenas a las crisis mundiales y locales. Por los conflictos bélicos de la primera guerra Mundial, los submarinos hundían diariamente un gran tonelaje de barcos y algunos envíos corrieron esa suerte.

El momento decisivo fue dar un paso importante: tener la industria propia. Dijo Nissim: “ mi hermano Ezra tenía la facultad de ver el presente e intuir el futuro” y a pesar de no estar de acuerdo el resto de los hermanos se adquirió en 1922, la Fábrica de tejidos “La Franco Argentina” que por su estado y situación se pagó solo el 40% de su valor.

En 1928 se compró una curtiembre en Versalles, donde se trasladó la fábrica. Estaba en la manzana comprendida hoy por las calles Barragán, Viena, Paris y la Av. Juan B. Justo.

Barracas, era por entonces un semillero interminable de conflictos obreros, además faltaba agua y era necesario comprarla a un precio alto. Esta decisión fue la piedra fundamental para la gran empresa.

Un buen técnico, es la llave de una buena industria textil y los Teubal lo tenían claro. Contrataron en Inglaterra al Sr. Wolston-Holme, un técnico especializado en artículos de tweed, que entre 1930/35 estaba furiosamente de moda.

Había montado varias fábricas en la India, hombre experto en máquinas textiles y profesor de tejidos en la Universidad de Leeds. La principal materia prima era la lana y empezaron a viajar por toda la Patagonia. Compraban, en forma directa, evitando el manipuleo, los lotes de lana, previamente seleccionados en las mismas estancias, recorriendo largos kilómetros, por entonces una aventura, sufriendo desperfectos del coche, falta de nafta, albergues en alguna pulpería, comiendo algún charque no muy sano.

Transportada la lana en camiones llegaba a la fábrica y en amplias mesas los obreros clasificaban vellón por vellón, mecha por mecha, separando según la calidad. De ahí a la máquina abridora, luego el lavado intenso obteniendo el subproducto: la lanolina, base de las cremas terapéuticas.

Continuaba con el cardado, hilado, torsión, luego las máquinas urdidoras. El proceso seguía en los rollos de los telares, lanzaderas que van y vienen y luego, el género crudo, máquinas pinzadoras, zurcidoras, etc., etc. y ya las piezas estarán listas para su venta.

Susana Boragno
susanaboragno@fibertel.com.ar

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1 Comentarios en este artículo

  1. Cecilia Dijo:

    Hola mi nombre es Cecilia y soy productora de moda estoy buscando una fabrica textil para hacer algunas fotografías en la semana del 15 quería saber si estaban dispuestos a prestarme el espacio?
    desde ya muchas gracias atte Cecilia

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